lunes, 5 de enero de 2009


Qué canciones tristes maravillosas
es adecuado escuchar después de larga noche de derrotas,
que pajaro vuela y se nota
que Paloma no soporta esa ropa,
y yo, por mi cuenta
la quemaría.
Que frente a una de estas comenzó todo, a pesar de las advertencias, apoyamos nuestras manos, y caminamos, felices, enamorados.
Cuanto cuesta el pensar y notar que todo fue en vano, que no importa nada, mientras escucho aquella canción.
Penosas sonrizas aparecen con simples estupideces, tramposas por cierto, que lo simple sea crudo, y de ahi las grandes guerras que desgastaron nuestro futuro. Empero todo sigue igual, con ampollas verdes rosadas y palidas.
Las fotos,
tu música
mis locuras
tu silencio
mis palabras
que a veces, creo, sin sentido, lograban llenar momentaneamente lo que fuimos y lo que fuere. Lo que basta no por que llena, sino por no tener inteligencia ni prudencia. Nisiquiera suficiente paciencia.
Que importante fue una botella, donde guarde lo que sentias por ella. Que importante fue aquella caja, que te guardó con ventaja. Y peligrosas las puertas que tienen mis dos ojos. Que si abro una pierdo la otra.
Mas ahora, con ambas cerradas, perdí el contenido de una
y quede con amarguras y amores encerrados en una caja y en una botella.
Y desde hoy, los versos de Neruda te recuerdan. Mientras yo escucho La canción pequeña para un amor eterno.
y tu ni lo imaginas.

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